Space Pen

Space Pen

Ayer conocimos la noticia de que se ha logrado cultivar por primera vez una flor en el espacio y no hemos podido evitar recordar el conocido mito que dice que el gobierno de Estados Unidos invirtió un millón de dólares en diseñar un bolígrafo capaz de escribir en gravedad cero mientras que los rusos, utilizaban lápices.

Hoy queremos desmontar esta leyenda urbana. Realmente, tanto EEUU como la Unión Soviética utilizaban lápices corrientes, pero su precio se encarecía desorbitadamente para adaptarlos al espacio, ya que entre otros problemas, su punta podía romperse y generar residuos flotantes que acabasen dañando el instrumental o los ojos de los astronautas, hacía falta afilarlos y están hechos de material que puede arder con facilidad. Por eso, la elección lógica era un bolígrafo. Los únicos problemas eran la tinta, la presión y la gravedad.

Así fue hasta que Paul Fisher diseñó un bolígrafo de cartucho presurizado con nitrógeno que contenía un fluido tixotrópico. Para entendernos era algo así como un bolígrafo relleno de ketchup: cuando la bola de la punta del bolígrafo se movía, la tinta fluía. Cuando el bolígrafo permanecía quieto, la tinta dejaba de fluir

El bolígrafo se hizo tan popular que los rusos se fijaron en su diseño y también lo llevaron a sus misiones. Sin embargo, la idea de que a Estados Unidos le gusta derrochar en juguetes brillantes mientras que los rusos son un modelo de estoicismo y eficiencia pronto arraigó en la cultura popular. Así nació la leyenda urbana del Space Pen.

Si queréis saber algo más sobre esta historia, podéis consultar este enlace. Nosotros nos quedamos en la tierra, dónde los lápices son inofensivos y además baratos. ¡Echad un ojo al catálogo!

¡Hasta la próxima!

 

 

 

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